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Sin embargo, no todos los defectos génicos o cromosómicos
constituyen una situación irremediable con respecto
a los embriones, basta con encontrar un embrión sano
para transferir. Para solucionar este problema se ha desarrollado
la llamada biopsia embrionaria, donde una o dos células
son retiradas de un embrión en estado de ocho células
para su posterior examen. Así, se extraen las células
de varios embriones para poder detectar que embriones poseen
anomalías cromosómicas o génicas y así
poder transferir aquellos que son normales.
Este procedimiento también puede realizarse posteriormente
mediante amniocentesis o biopsia coriónica, pero en
este caso el embrión ya está implantado en el
útero. Esta técnica está disponible en
nuestra clínica, pero su uso requiere de una indicación
específica. No es legal elegir el sexo del embrión
por petición de los padres a menos que esta elección
se realice con el objetivo de evitar una enfermedad genética
ligada al sexo.
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