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Inseminación.
Si la infertilidad es debida a un leve desorden
en la producción de espermatozoides, problemas fisiológicos
del cervix, o infertilidad denominada inexplicable,
la inseminación es una opción viable. Este tratamiento
incluye la capacitación espermática (mezclar el esperma
con un medio de lavado, centrifugar e incubar durante una hora)
que selecciona los espermatozoides de mejor calidad. Posteriormente
se depositan en la cavidad uterina con un catéter de plástico
coincidiendo con el momento de la ovulación, o acercándose
lo más posible. A menudo se combina con tratamientos hormonales
para aumentar la probabilidad de embarazo, tal y como se realiza
en la inducción de la ovulación.
Si no se encuentran espermatozoides vivos en los
testículos del varón, se puede recurrir a una inseminación
con donante (AID). Este tratamiento, incluye el mismo procedimiento
descrito anteriormente. El esperma, sin embargo, llega desde una
estricta selección de donantes y ha sido congelado por un
período mínimo de seis meses antes de ser utilizado.
Cuando se usa el esperma del marido la probabilidad de embarazo
en la inseminación es del 10 15% por tratamiento.
Se recomiendan varios intentos (3 a 6), lo que incrementa la probabilidad
de éxito. Cuando se usa esperma de donante, el porcentaje
es ligeramente mayor, alrededor de 15 20% por tratamiento.

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